“Bueno, yo soy Carlos, el hincha de Chacarita. El jubilado. Uno más de los que luchamos todos los miércoles”, se autodescribe Carlos “Chaca” Dawlowfki, de 75 años. De baja estatura y pelo canoso, se lo puede encontrar todas las semanas en la esquina de Av. Rivadavia y Av. Entre Ríos, en las inmediaciones del Congreso. Antes de llegar, se asegura hacer una parada en la confitería El Ceibo para retirar “bizcochitos y facturas” para sus compañeros. Él forma parte de un grupo de jubilados autoconvocados que fueron bautizados por el propio Chaca como los “doce apóstoles”. Con su camiseta del funebrero – en combinación con zapatillas deportivas gastadas y una roída bandera de Argentina que cuida su espalda -, Chaca camina, protesta, debate con sus pares, reclama ante las cámaras y aguanta los golpes de las Fuerzas de Seguridad.
Antes de sus primeras palabras en esta entrevista, Chaca se arremanga su campera deportiva para mostrarme los recuerdos de la última movilización: moretones, quemaduras, ampollas – reventadas – y algún que otro cortecito. “Si me quieren bajar que me bajen. Total, tengo setenta y cinco, infartos, stent, anticoagulado. Las tengo todas, pibe”, afirma con una risa pícara.
Nacido en Albarracín y Avenida Cobos, barrio porteño de Parque Chacabuco, Chaca transitó allí toda su vida. Trabajó más de treinta años en el correo. Empezó como mensajero, fue cartero – durante 23 años – y terminó como jefe del sector. Está casado desde el 81’, cuando se unió con Nancy Yulán en la iglesia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
“Mi lucha fue siempre” asegura cuando sale el tópico de los miércoles, a la vez que recuerda sus épocas de delegado del correo durante los años previos a la dictadura del 76’ (“la pasé mal como todos”, rememora al respecto). Peronista, militante, futbolero, padre de cuatro y abuelo de dos, después de más de tres décadas de trabajo Carlos podría descansar en la tranquilidad de su casa viendo al Chacarita de Matías Módolo. “Dejé mucho por los jubilados” me confesó por teléfono al momento de pactar la entrevista. Sin embargo – y a pesar de no ubicarse en la jubilación mínima – elige hacerse presente todas las semanas en Congreso.
La situación de los jubilados es acuciante. En agosto de 2025, el presidente Javier Milei firmó los vetos al aumento de las jubilaciones – de 7,2% -, de los bonos y la prórroga de la moratoria. “El problema de los jubilados no comenzó con Milei” asegura Chaca. Y es verdad. Ninguno de los dos anteriores Gobiernos pudo mejorar su situación. Con Alberto Fernández, la jubilación mínima cayó, en promedio, un 2% aunque el resto que no se ubicaba en el fondo de la pirámide (casi dos tercios) perdieron cerca del 26,3%. Con Macri, ese número alcanzó un 20%1. También es verdad que, posiblemente, no vaya a terminar con él mientras que no se replantee la matriz del sistema previsional argentino. El panorama es complejo si se tiene en cuenta que el mismo está anclado en el “principio de solidaridad” en un país donde el 43,2% de la Población Económicamente Activa está en la informalidad2 y la tasa de natalidad descendió un 31,6% en el período 2012-20233. Una discusión aparte.
Si el problema de raíz es innegable, también lo es que, desde la llegada de La Libertad Avanza, el haber mínimo– percibido por el 48% de los jubilados dentro del SIPA – cayó 6.5%4 en términos reales con respecto a noviembre de 2023. Por otro lado, también se llevó adelante un profundo recorte a la cobertura al 100% de medicamentos por parte del PAMI. 55 moléculas del Vademécum fueron eliminadas, lo que resultó en que la canasta de fármacos asegurados se redujera de 3000 a 2000. Por último, se implementaron nuevos requisitos más restrictivos para acceder al “subsidio social” a través del que los afiliados pueden solicitar hasta cuatro medicamentos con total cobertura.
En este contexto, miércoles a miércoles, la figura de Chaca comenzó a crecer y atraer algunos focos. Cuando en la calle lo comparan con Norma Plá, él insulta y asegura que, al lado de ella, es tan sólo “una hormiguita”. A pesar de la resistencia a la comparación, en los últimos meses fue entrevistado por Reuters e incluso cuenta que hay unos fotógrafos que están haciendo un álbum sobre él. En un presente donde la representatividad política se encuentra en jaque, fue su figura – ensangrentada – la que provocó la unión y movilización de los hinchas del fútbol argentino. Primero, fueron los de su querido Chacarita. Luego, se sumaron los del resto equipos, en una de las manifestaciones más tensas contra el gobierno de Milei. Líder o no del reclamo, Carlos protesta porque aún le queda energía, porque “un país sin reacción es bravo” y porque, en el fondo, espera “ver un poco de sonrisa en la gente” antes de irse “al otro tiempo”.

Periodista: Los jubilados llevan más de 70 miércoles movilizándose en el Congreso. ¿Qué crees que motivó el resurgir de este reclamo con tanta fuerza?
Carlos Dawlowfki: Lo de los remedios. Sí vos tenés $100.000 o $150.000 en remedios, ¿cómo lo bancás? Tenés que dejar de tomar los remedios. Hay jubilados que no toman los remedios, jubilados que no comen, jubilados que están padeciendo la calle. Entonces, trabajas treinta años, aportas. No te están regalando nada, te están devolviendo lo que vos aportaste y lo que te mereces. Los jubilados nunca estuvimos bien, jamás. Pero este momento es cruel. Te sacan los remedios, todo. Es terrible. Con $350.000 no podés vivir. Así que bueno, es así. La Justicia se va a tener que poner los pantalones y va a tener que intervenir. Porque si no interviene, nosotros los jubilados vamos a ir los miércoles a Comodoro Py para defender nuestros derechos, lo que nos corresponde.
P: ¿Cómo crees que se llegó a esta situación?
C: La culpa es nuestra, de los mayores. Yo tengo 75 y me acuerdo cuando tenía, qué sé yo, 18 o 20, mi abuela me hacía los fideos los domingos y conversábamos. Mi abuelo me aconsejaba, mis tíos me aconsejaban. Tenías una reunión de familia. Ahora, lamentablemente, los padres con los pibes no tienen una reunión un domingo. No porque no quieran tampoco, sino porque el vínculo mismo se va perdiendo porque no podés poner una mesa para almorzar, para decir, bueno, vengan a comer. Y es duro.
Llegamos a esto por nosotros, por los grandotes. Que tuvimos malos dirigentes, que no tenemos sindicalistas. No tenemos la época de Saúl Ubaldini, Augusto Vandor, Lorenzo Miguel, esos eran dirigentes que se ponían al frente.
P: Ponés la culpa en los mayores sin embargo, el discurso de Milei caló muy hondo en la juventud…
C: Yo creo que los chicos de 18 a 25 se equivocaron fiero en las elecciones pasadas . Vieron a un payaso con una motosierra y se creyeron que iban a salvar el país. Y yo me acuerdo que les preguntaba a los chicos ‘¿cuántos de ustedes votaron a este?’. Y los pibes agachaban la cabeza. Y yo les decía, ‘no, no agachés. Te equivocaste, listo. Cualquiera se equivoca en la vida. Pero votaste un payaso’.
P: Después de tantas jornadas de movilización, ¿pudiste tener diálogo con alguien del Gobierno?
C: No, no, con el gobierno no. Al contrario, tengo intervenido el teléfono. Ni quiero, ¿cómo voy a tener diálogo con una persona que reprime? ¿Cómo voy a tener diálogo con una persona que te está matando a la gente mayor? No, no puedo tener un diálogo con esa gente.
P: ¿Y con sectores de la oposición?
C: Yo escucho a todos. A mí vienen, me dialogan, me dicen ‘chaca esto, chaca lo otro’. Yo acepto todo, escucho y después contestó. Trato de llevarme bien con todos porque yo soy uno más, no tengo la razón de todo, como algunos creen que la tienen. Yo tengo que escuchar y prestar atención a lo que voy a decir, lo que siento, y si no me gusta se lo digo: ‘mirá, no me convence. Me parece que estás equivocado o tal vez es el equivocado soy yo’.
P: Y más allá del diálogo, ¿les acercan alguna solución?
C: No, muy pocas propuestas…
P: ¿El sistema político actual puede encontrarle respuesta al reclamo de los jubilados?
C: Acá la solución la tienen que crear los jóvenes. Acá tienen que surgir los chicos de abajo y armarse de abajo una postura. Nosotros, los jubilados podemos luchar, pero ya estamos grandes. Tenemos ideas, sabemos cómo se puede desarrollar una reunión, una convención. Sabemos, pero tampoco estamos en igualdad físicas para llevar una organización adelante. Acá la solución es la juventud. Tienen que tomar conciencia de que nosotros estamos jubilados, pero los pibes de 25, 30, no se van a poder jubilar. Lo único que queda es que cambie todo. Yo tengo confianza en que esto se va a revertir. Nosotros ya tenemos la experiencia, cada diez años: ¡boom! Hay que armar una nueva Argentina. Y bueno, la vamos a tratar de armar.
P: ¿Quiénes son los “12 apóstoles”?
C: Nosotros somos autoconvocados. Yo por mi cuenta, de acá de Parque Chacabuco. Fui solo. Después se fueron autoconvocando otros. Entonces agarré y nos bauticé como los “doce apóstoles” porque somos los doce que vamos al frente y nos cagan a palos siempre. Pero bueno, no podemos dejar ir a alguien con un bastoncito, una sillita, a los abuelos que están en inferioridad física. Entonces, nosotros que estamos con un poquito con fuerza en el cuerpo y bueno, los enfrentamos. Pero no los enfrentamos al choque ni nada, nosotros queremos marchar por nuestros derechos. Y bueno, las Fuerzas, ¿viste? Ellos tampoco tienen la culpa, los mandan de arriba. Pero bueno, ya sabemos quién está arriba, ¿no? Es una mujer que no está en sus cualidades.
P: Cada miércoles, surgen relatos de jubilados que traen el recuerdo de Norma Plá. ¿Qué te genera su figura y cómo creés que impacta en su reclamo?
C: El otro día uno me hizo reír porque me dice, ‘che, te pareces a Norma Plá’. ‘¿Perdoname?, ¿vos sos boludo o te haces? Yo no le llego ni al tobillo’, le dije. Me estás hablando de una mujer que luchó hasta el último momento de la vida para el jubilado. Yo soy una hormiguita al lado de Norma Plá. ¿Sabés lo que era Norma Pla? ¿Sabés lo que fue cuando le sacó la gorra al policía? Por favor, yo esos recuerdos no me los puedo olvidar nunca. Siempre, siempre está la figura. Te digo más, en la bandera nuestra está ella. Cuando hay una persona que luchó por el otro, ya queda grabado para toda la vida, ¿viste? A mí me cargan, me dicen, ‘eh chaca, vas a quedar’. No, yo no, dejá. Norma Plá es una sola. La juventud tiene que luchar ahora. Los pibes, jóvenes, tienen que hacer valer su derecho. Lo que pasa, claro, como la política está tan manoseada, tan basureada, los pibes que por ahí entran dicen ‘uh entro y me salvo’. Y no es así. Vos tenés que entrar, poner tus ideas, interpretar las cosas, opinar y bueno, si te sale bien, te sale bien, sino hay que tener un diálogo. La política no es para salvarse, la política es para dar. Para dar bienestar al pueblo.
P: A pesar de las violentas imágenes que se viralizan todos los miércoles, el apoyo a los jubilados parece no sumar nuevos adeptos. En contrapartida, los medios empiezan a poner el foco en tu figura. ¿Creés que el reclamo se amplifica a través tuyo?
C: Sí, qué sé yo. La otra vez los chicos de Reuters me hicieron una nota. Me ven a mí y vienen y me encaran, qué sé yo. También los fotógrafos. Hoy casualmente vienen dos chicos, ahora a la cancha de Chacarita, que estuvieron el miércoles conmigo, y me dijeron, ‘Chaca, queremos escribir sobre cómo se lleva con la hinchada’. Soy la referencia porque dicen ‘mirá, el jubilado de Chaca, ¿qué es eso?’, y bueno. A veces me río porque me hacen cosas los chicos, calcomanías y dibujitos. Yo no estoy enterado de nada, te lo juro. Yo lo único que quiero es que el jubilado esté bien. Luchar por el jubilado. Si a mí no me hace falta nada de lo que me den los periodistas, los fotógrafos, nada. Yo lo único que quiero es el bien para la gente. Nada más.
P: ¿Cómo viviste el día de la marcha con las hinchadas?
C: Me decían que yo fui el que organizó el día de los hinchas. Pero eso fue de casualidad. A mí me partieron las dos manos (durante una marcha) y bueno, viste quedé todo ensangrentado. Bueno, los muchachos de Chacarita vieron la foto mía en las redes – yo no tengo redes, nada – y cuando llegó el miércoles, a las cinco menos diez, yo venía de Comodoro Py y veo que se me vienen los tres comisarios y les digo ‘¿qué pasa acá?’. ‘Ey, Chaca, nos trajiste la hinchada de Chacarita’, me responden. ‘Ustedes son tres…’ – yo les hablo así -, ‘son tres pelotudos, yo no les traje a nadie’, les digo. ‘Yo no traje ninguna hinchada, pero ¿saben qué?, me dieron una idea. El miércoles que viene le traigo todas las hinchadas’. Y el miércoles 12 de marzo les llevé a todas las hinchadas.
| Ese día tuvo lugar lo que se conoció como la movilización de hinchas con los jubilados. Miles de personas se acercaron al Congreso a manifestarse, con las camisetas de sus respectivos clubes de fútbol. Desde el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich ordenó la aplicación del protocolo antipiquete. El operativo dejó un saldo de 124 detenidos, según cifras oficiales, y más de 20 heridos, según denunciaron organismos de DDHH. Entre ellos, el fotógrafo Pablo Grillo, quien recibió un disparo de una cápsula de gas lacrimógeno que le impactó en la cabeza, lo que le provocó una fractura de cráneo, pérdida de masa encefálica y lesiones por las que estuvo más de 80 días en terapia intensiva. Tras casi 5 meses de ocurrido el hecho, el gendarme Héctor Jesús Guerrero – quién disparó el arma – prestó declaración frente a la Justicia el pasado 2 de septiembre. |
En realidad, no moví nada. Por las redes todas las hinchadas se pusieron de acuerdo en apoyo hacia los jubilados. Ese día la gente llegaba de Av. Rivadavia y Av. Entre Ríos hasta la 9 de Julio y Av. de Mayo. Diez cuadras de gente. Con abuelas, chicos, chicas, equipos de Racing con Independiente, Chaca con Atlanta, Chicago con Almirante Brown. Vos decías, ¡esto no puede ser! Y era así, era la realidad. Así que, para poder dialogar y triunfar en la vida hay roces, pero cuando el pueblo se une es imbatible.
P: En un contexto donde las manifestaciones parecen no doblegar el rumbo económico del Gobierno: ¿por qué seguís yendo todos los miércoles a manifestarte?
C: Yo cuando voy a las marchas no tengo miedo. Al contrario, sé que voy a luchar por algo justo. Sé que voy a luchar por el que necesita, por el que no come, por la persona en situación de calle. Y bueno, sé que voy a luchar por algo, que no voy en vano a la marcha, ¿viste? Voy a luchar porque es necesario. Me siento útil luchando. Si no voy un miércoles me siento muy mal. Te digo más, ya son las diez de la mañana, me voy a la confitería, el Ceibo me da las facturas, me da los bizcochitos todo para los jubilados. Y la lucha de los jubilados es esta. Nosotros ya estamos grandes y todo. Yo pienso mucho en la juventud viste, pienso mucho en los chicos porque los veo muy cerrados, muy, ¿cómo te puedo decir? Sin reacción. Pibes jóvenes sin reacción, ¿viste? Y un país sin reacción es bravo. Pero tengo fe. Por ahí antes de que me vaya al otro tiempo veo un poco de sonrisa en la gente.
1 Según este informe de Chequeado.com, con datos del ANSES, INDEC (nacional y provinciales)
2 Según datos del INDEC septiembre 2025.
3 Según este informe de la vicejefatura de Gabinete del Interior (marzo 2025).
4 Según este informe de Chequeado.com, con datos del ANSES e INDEC.